CONSUMO CONSCIENTE,  OBJETIVOS,  SERIE PON ORDEN EN TU VIDA ORDENANDO TU CASA

NO TENGO ARMARIO CÁPSULA NI HAGO EL PROYECTO 333

Descubrí el armario cápsula y el proyecto 333 documentándome sobre minimalismo. Enseguida vi que no estaban hechos para mi ya que como siempre he dicho no me gustan los retos impuestos en serie. Cada uno tenemos una relación diferente con nuestras pertenencias.

 

Hay quien ama su colección de libros, otro sus bolsos, otro sus imanes de nevera, otro sus dedales.

No dejes que nadie te diga que debes hacer con tus pasiones.

 

Como ya había contado anteriormente, trabajo en moda. Por mi profesión y porque me encanta todo lo relacionado con la indumentaria, he sido bastante consumidora desde mi adolescencia y esto se potenció cuando empecé a trabajar en el sector. Me gust escoger bien los outfits para las reuniones con clientes, para las viajes de trabajo y para el día a día en general.

Como ya expliqué también, tuve un tiempo en el que paré y me dediqué a mi misma. No fue aquí donde descubrí el minimalismo pero detecté que durante ese tiempo no había comprado nada de ropa.

Cuando un año después descubrí el minimalismo me acordé de ese tiempo en el que prácticamente no había comprado, la tranquilidad de no sentir que los tickets me caducaban y tenia que ir a devolver o cambiar prendas, de no estar pendiente de paquetes que me tenían que llegar, etc. Así que decidí hacer solo compras conscientes.

 

Llegó el momento en que la ropa ya no cabía en el armario y me propuse hacer una limpieza a fondo. Ya había hecho cribas anteriormente, pero siempre guardaba “por si acaso” o porque la prenda era demasiado nueva, etc. Esta vez apliqué un “sin compasión” real.

Encontré prendas sin estrenar con sus etiquetas, otras que me había puesto una vez y no me acababan de gustar, otras que me había puesto 1000 veces pero no me atrevía a eliminar y otras que aun siendo más nuevas o más viejas me encantaban.

Así fui eliminando de su interior prendas y prendas y prendas. Liberándome de todo ese peso y ganando espacio. ¡Pero! Esas prendas me encantan, las que usaba menos, ¿Debía deshacerme de ellas solo por no ponérmelas a diario?

Siempre he tenido dos tipos de prendas:

 

  • Las que compraba por impulso, normalmente las más económicas de tendencia y/o temporada.
  • Las de compra consciente, a veces más caras, en ellas buscaba la atemporalidad, calidad o ese toque especial.

 

Las segundas, son prendas y complementos que he ido “coleccionando” durante años, consiguiendo en viajes, compradas con dinero ahorrado, prendas especiales. Al cogerlas me viene el “flash” del país que la compré, de la persona que me la regaló porque sabia que me hacia muchísima ilusión, del momento que conté el dinero que había guardado para conseguirlo y vi que era suficiente… ¿Tenia que deshacerme de todo eso solo porque había descubierto el minimalismo? Y decidí que no.

 

En mi caso, prácticamente todas mis prendas especiales, cuentan una historia.

 

El minimalismo es quedarte con aquello que te aporta sensación de felicidad… y la selección de prendas y complementos que hice (todo y que no me lo ponga a diario) lo hacia. Como siempre digo, hay que buscar el equilibrio.

 

Actualmente tengo un armario muchísimo más despejado. Se exactamente lo que tengo en su interior, perfectamente combinable y ya no hago compras por impulso. Todo lo que entra en el está seleccionado expresamente para cubrir necesidad, ser de calidad, más sostenible y atemporal.

 

¿Y tu, tienes apego a tus prendas y complementos, cuentas historias con ellos?

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